1918-1921
Gesta
Por vez primera entre la lluvia muerta
cantaban los tranvías zozobrantes
Y en la sala del piano
un esqueleto
jugaba al ajedrez con guantes negros
Golondrinas precoces recitaban sus versos
La abuela junto al tiempo
rezaba su rosario de nietos
Y el rumor de las sombras en la estancia
encendía romanzas sin palabras
a la luz pensativa de mis manos
todo lo voy contemplando
Los balcones en folio
miniados de países musicales
y de los que pendían como sellos
lágrimas verticales
La retreta de sueños y papeles pintados
desfilando a compás sobre los puentes del ocaso
Y un dia la cometa que desaté en mi regazo
y nació desorientada en el pasado
En la ciudad dormida
salían retozando de la escuela
los signos ortográficos
Y los ángeles de la guarda
en el pico traían las estampas
Para los meses muertos
no siembran ataúdes los sepultureros
Venid que os embalsame
Sobre vuestros disfraces arrugados
yo nevaré mis versos
Aquel corro de niñas
Para la primavera
los besos maduros caerán de sus trenzas
Por entonces Mambrú volverá de la guerra
En las revistas ilustradas
las efemérides
se han convertido en alas disecadas
Y el lápiz que planté
alumbra la calle como un farol
Me he asomado al balcón
En un pañuelo amortajado
llevaban a enterrar el último adiós
Los verbos irregulares
brincan como alegres escolares
Por el termómetro trepa la emoción
En una sonata blindada
me embarqué con la brújula imantada
Las campanas vuelan en mi cabellera
La novia que me espera
se ha amputado las alas
Voy midiendo las millas con mis rimas
A la hora del té
los abanicos bailan un minué
Para apagar mi sed
fumé todas las islas
La lámpara del estío abrió su sombrilla
Y un hálito de playa
atraviesa la lona de campaña
De tienda a tienda
el oasis cuelga sus hamacas
Todos los astros corren en las regatas
Ella ondea en la meta con la copa en la mano
El lecho del estío lleno de náufragos
En el hall del hotel, las playas pelotaris jugaban al tenis
Un día al despertar
me sentí acariciado de campanas pascuales
Los pilluelos jugaban a dados con ojos de mujer
Galanes apasionados
rasgueaban las rejas
Sin saber cómo
me hallé a las puertas del aeródromo
Como un gorrión herido
cojeaba el aeroplano
El buen veterinario condolido le llevó a la barraca
Una noche en un globo
vino a mí el bulevar
La trenza enroscada al cuello,no le dejaba hablar
Yo le fuí desnudando beso a beso
sin notar que se apagaba
entre mis brazos
Sobre la acera mortuoria
con paraguas estilográfico
le escribí el epitafio
Y a mi alborotado ruiseñor
lo encerré en la jaula
y oprimí el botón del ascensor
Las manos en los bolsillos
me alejé por los años entoldados de plátanos
Salamancas diáfanas
quemaban los domingos en las plazas
Y las romérias mártiles
hilaban en sus torres danzas ágiles
Las coplas enlazadas ciñeron un collar a mi garganta
Como péndulos
lentos
del ocaso
los pueblos olvidados tocaban a muerto
Y en la estación del alba
ahorcaron el reloj y la campana
En sus sepulcros prolongados
a lo largo de las fiestas
dormían los itinerarios
Y mi hijo aún no nacido
lloraba entre las hojas de mi libro
Mariposas efímeras, Los besos malogrados
volaban de mi pipa desfilaban por mis párpados
Al remover el álbum
los tirabuzones
me tendieron sus brazos
Y las recién nacidas vacaciones
en sus axilas tibias
en vez de libros de texto traen nidos de vencejos
Una mano inocente.
Entre mis dedos
sonríe el mundo transparente
En la hoguera
sin lumbre
voy quemando uno a uno los instantes
Sembrando mis imágenes
me hallaréis olvidado entre la nieve
La mujer paisaje
desnuda como un circo
canta tardes antiguas
en las trémulas gargantas del ramaje
En las aguas del piano
se ha ahogado aquel recuerdo
sin dejar rastro ni de sus cabellos
La sirena aúlla
como un perro lejano
Los años venideros
se han extraviado allá por los senderos
Todo lo voy contemplando
a la luz soñadora de mis manos
Mi gesta encadenada
se alzará arco tras arco
como el gran acueducto de los siglos
Y allá Tras las murallas
Anclada en el silencio
La biblioteca
El tiempo sabe a cloroformo
A la luz de mis dedos
que arden como cirios
lo veo
Todos acuden al entierro
Y doncellas sin novio
me esposan las manos
con un rosario póstumo de versos
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