A la luz de los faros que admite las más bellas hipótesis
aprendí una noche sin tregua qué larga y perfumada
es la espalda del tiempo.
A ella convergen manos cabelleras desdichas
violetas prostituídas locas madres arrebatadas al paso de los trenes
purísimas de señalado vientre
Cuando el color del vidrio se gradúa de insomnios
y el espectro del relámpago nos pertenece
cuando se sabe en fin toda
la sal que es precisa para edificar un ángel
grato es hacer sonar tirando del cordón la luna
y guardar en la lengua
el frío de la cuchara de anginas
Mientras las sábanas alisan su oleaje de playas
a la luz de las hipótetisis que admite los más bellos faros
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