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viernes, 11 de marzo de 2016

Juan Ramón Jiménez > Cronología. 1881-1915

Juan Ramón Jiménez

Cronología 
1881-1915: Los años de formación

Infancia en Moguer, estudios de secundaria en El Puerto de Santa María y comienzos de la carrera de Derecho en Sevilla. Iniciación en la pintura y la poesía. Estancia en un sanatorio psiquiátrico de Francia y regreso a Madrid donde se instala en el sanatorio del Rosario y en la casa del doctor Simarro. Conoce a los artistas modernistas más importantes. Regreso a Moguer donde fija su residencia durante seis años. Producción de varios libros de poemas y numerosas prosas; es su período «modernista», que culminará con la publicación de Platero y yo, libro que le proporcionará, de inmediato, gran fama dentro y fuera de España.

1881

El 23 de diciembre de 1881 nació Juan Ramón Jiménez a las doce de la noche en el número 2 de la calle de la Ribera de Moguer, un pueblecito de la provincia de Huelva. Por ser las doce y vísperas de Navidad, él creyó haber nacido la misma Nochebuena y así lo dijo en numerosas ocasiones.
Fue el último hijo de Víctor Jiménez y de María de la Purificación-Mantecón. Sus tres hermanos mayores son Ignacia (hija de don Víctor y de su primera mujer, fallecida, doña Emilia Velarde), y Victoria y Eustaquio.
El padre de Juan Ramón, rubio y de ojos azules, era de Logroño y su madre, que tenía unos grandes ojos negros, era de Moguer. El capital de los Jiménez en la región andaluza procedía de un tío abuelo de Juan Ramón, oriundo de la localidad riojana de Néstares de Cameros. Víctor y sus hermanos marcharon a Andalucía y se encargaron de la firma Francisco Jiménez y Compañía de Huelva, en la que representaban a la Compañía Tabacalera, la Compañía Trasatlántica, negocios de minas en Cádiz y bodegas en Moguer. El capital se vino abajo y los hermanos Jiménez perdieron todo lo que tenían, pero esto no ocurrió hasta mucho después de haber nacido Juan Ramón.

1887

La familia de Juan Ramón cambia de domicilio y pasa a vivir a la calle Nueva, hoy llamada calle Juan Ramón Jiménez y en la que se encuentra su Casa-Museo. Esta casa tenía, y tiene, dos pisos, varias ventanas a la calle y un balcón de quince metros de largo en el centro de la fachada principal desde donde Juan Ramón solía mirar las estrellas:
La calle Nueva solitaria de jentes tenía lleno de fantasmas aéreos su estrecho largor adoquinado, luz y sombra celestes en cortados cubos, tan vivos como seres, con fosforescencia y oscuridad de contraste tan pobladas y tan estrañantes.
JRJ, Moguer
[Fotografía] Juan Ramón adolescente.
Juan Ramón adolescente.
Durante su niñez hay que destacar su capacidad para soñar despierto en cualquier lugar, y su afán por captar las cosas bellas que lo rodeaban. Le gustaba mirar por un calidoscopio el mundo a su alrededor, el cual se tornaba mágico. También le gustaba mirar por el cristal amarillo de la cancela de la casa, porque por él todo se volvía «cálido, vibrante, rejio, infinito» (Juan Ramón Jiménez, Prólogo a Por el cristal amarillo, pág. 25).
Tenía aversión a la fealdad. Las cosas muertas le daban miedo. Se acordaba por ejemplo de la corona quemada del castillo de fuego de la Virgen de Montemayor cuando se la encontró en el tejado del lavadero de su casa y sintió «susto y escalofríos, lo que se siente al encontrarse de pronto en la mano algo muerto» (Moguer, «La corona de caña», pág.184).
Las impresiones de la niñez del poeta quedaron recogidas en el libro Por el cristal amarillo, publicado póstumamente por Francisco Garfias (Madrid: Aguilar, 1961). Muchos de estos recuerdos también aparecen en el libroMoguer, asimismo publicado por Francisco Garfias (Moguer: Fundación Juan Ramón Jiménez, 1996).

1893

Como ya había hecho su hermano Eustaquio, Juan Ramón se matriculó en el colegio de jesuitas de San Luis Gonzaga del Puerto de Santa María para estudiar el Bachillerato. Durante los cuatro años en que permanece en este pueblo, su vida transcurre entre las paredes del colegio. Allí se forma en los valores jesuitas de austeridad y estudio. En el Puerto fue compañero de clase del poeta Fernando Villalón con quien compartió numerosas bromas y fechorías. Juan Ramón sacaba buenas notas pero se aburría mucho en las clases y dibujaba en los libros y en los cuadernos. En clase de Retórica y Poética lo que más le gustaba, según le dijo a Juan Gerrero Ruiz, eran los romances de Góngora que utilizaban como ejemplos (Juan Ramón de viva voz. Madrid: Ínsula, 1961, pág. 68).
[Fotografía] Con Juan Ramón Jiménez, un grupo de alumnos del colegio San Luis Gonzaga.
Grupo de alumnos del colegio San Luis Gonzaga, con Juan Ramón.

1896

Obtiene el grado de bachiller e ingresa en la Universidad de Sevilla para estudiar Derecho. Además, asiste a clases de pintura con el maestro gaditano Salvador Clemente con quien aprendió a pintar bodegones, paisajes y retratos. Frecuenta una tertulia de poesía donde empezó a interesarse por la lírica. Según cuenta en La corriente infinita (págs. 229-230) publicó su primer poema en prosa, titulado «Andén», en la página literaria del diario de Sevilla El programa a los quince años de edad. El poema trata de una loca que esperaba siempre en un tren cualquiera a un hijo inexistente.

1898

Abandona los estudios de la universidad para dedicarse de lleno a la poesía y regresa a Moguer. El primer poema que publicó Juan Ramón, según señala la crítica, es «La guajira» y apareció publicado en El gato negro de Barcelona, el 6 de agosto de 1898 (Alarcón Sierra, JRJ pasión perfecta, pág. 30).

1899

Publica otro poema, también en prosa, titulado «Riente cementerio» y apareció en el Diario de Córdoba, en el «Almanaque de l899». En este poema se describe la muerte de un niño para ensalzar la vida, la juventud, el amor y la esperanza. A partir de ese momento comienza a escribir poemas, siguiendo el modelo de las Rimas, de Bécquer, y a publicarlos en los periódicos de Andalucía bajo las iniciales «J. R.» (JRJ, La corriente infinita, Madrid: Aguilar, pág. 230).

1900

Francisco Villaespesa envía una tarjeta postal a Juan Ramón invitándole a Madrid. La tarjeta iba firmada asimismo por Rubén Darío. La reacción de Juan Ramón fue de gran júbilo:
Un día,… recibí una tarjeta postal de Villaespesa en la que me llamaba hermano y me invitaba a ir a Madrid a luchar con él por el Modernismo. Y la tarjeta venía firmada también por Rubén Darío. ¡Rubén Darío! Mi casa moguereña, blanca y verde, se llenó toda, tan grande, de estraños espejismos y ecos májicos. El patio de mármol, el de las flores, los corrales, las escaleras, la azotea, el mirador, el largo balcón de quince metros, todo vibraba con el nombre de Rubén Darío. ¡Qué locura, qué frenesí, qué paraíso!
JRJ, La corriente infinita, Madrid: Aguilar, pág. 230.
[Fotografía] Juan Ramón en su juventud.
Juan Ramón en su juventud. © Herederos de Juan Ramón Jiménez.
En abril de este año Juan Ramón llega a Madrid donde de la mano de Villaespesa conoce a los escritores más importantes de aquella época: Rubén Darío, Ramón María del Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Salvador Rueda, Azorín y Pío Baroja. Como todos ellos, empezó a leer a los poetas hispanoamericanos iniciadores del Modernismo en otras tierras: Leopoldo Lugones, Amado Nervo y Manuel Díaz Rodríguez, entre otros.
Aparecen publicados los primeros libros de poemas de Juan Ramón:Almas de violeta (Madrid: Tipografía moderna, 1900) y Ninfeas (Madrid: Tipografía Moderna, 1900).
A finales de mayo, hastiado de la bohemia madrileña, regresa a Moguer. El 3 de julio muere su padre de un ataque al corazón, cuando todos dormían. Juan Ramón despertó sobresaltado por los gritos de su hermana Victoria. A partir de ese momento su ansiedad y angustia serían continuas. Empieza a tener a tener problemas respiratorios y a creer que va a morir como su padre.

1901

Viaja a Francia, al sanatorio francés de psiquiatría dirigido por el doctor Lalanne. Vive en Castel d’Andorte con la familia del doctor, que tenía dos hijos, Marta y Andrés, de cuya niñera se enamora; en sus poemas la llamó Francina. En la biblioteca del doctor Lalanne, Juan Ramón leyó a los simbolistas franceses —Baudelaire, Verlaine, Laforgue, Mallarmé...—; y leyó por primera vez a Leconte de Lisle y a los italianos D’Annunzio, Carducci y Pascoli (Juan Guerrero Ruiz, Juan Ramón de viva voz, pág. 69).
En septiembre regresa a Madrid para instalarse en el sanatorio del Rosario.

1902

Con aquella mimosa dulzura, mordiéndose el lunar de su labio —¿Viene usted, Juanito, a ver nacer la luna?
Dejándose tirar del velo que le ponía tirante la frente y doblando atrás la cabeza, cerraba los ojos como las muñecas al tenderse.
JRJ, Inédito, citado por Graciela Palau en Vida y obra de Juan Ramón Jiménez, Madrid: Gredos, 1974, pág. 193.
Se trata de sor María del Pilar de Jesús, hermana de la Caridad del sanatorio. De ésta y de otras hermanas jóvenes Juan Ramón se enamoró platónicamente. Allí se hizo muy amigo del doctor Simarro, quien consiguió que le diesen un dormitorio amplio y una sala desde donde se veía el campo verde y tranquilo. En estas habitaciones fue visitado por los hermanos Machado, Ramón Pérez de Ayala, Rafael Cansinos Assens, Pedro González Blanco, Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Salvador Rueda y Gregorio Martínez Sierra, entre otros. Los domingos tenían tertulias en lo que llegó a llamarse «el sanatorio del Retraído». Con algunos de estos poetas formaron la revistaHelios de poesía. El primer número de la revista apareció en abril de 1903. Tanto en ella como en otras revistas Juan Ramón publicó sus poemas antes de recogerlos en volúmenes.
[Fotografía] El joven Juan Ramón.
El joven Juan Ramón.
Durante estos años en el sanatorio publica los siguientes libros de poemas: Rimas (Madrid: Librería de Fernando Fe, 1902), Arias tristes(Madrid: Librería de Fernando Fe, 1903) y Jardines lejanos (Madrid: Librería de Fernando Fe, 1904). Son libros marcados por una gran melancolía y escritos bajo la influencia principalmente de Bécquer y de Espronceda.

1904

Don Luis Simarro me trataba como a un hijo. Me llevaba a ver personas agradables y venerables, Giner, Sala, Sorolla, Cossio; me llevaba libros, me leía a Voltaire, a Nietzsche, a Kant, a Wundt, a Spinoza, a Carducci... Más tarde, muerta su mujer, la bella y buena Mercedes Roca, me invitó a pasar un año en su casa.
JRJ, Colina de los chopos
Juan Ramón vive en casa del doctor Simarro desde comienzos de 1904 hasta el verano de ese mismo año. Allí leyó a los poetas ingleses (Shelley, Byron, Shakespeare) y se relacionó con la Institución Libre de Enseñanza, donde entabló una amistad entrañable con Francisco Giner de los Ríos.

1905

A principios de este año regresa a Moguer donde permanecerá hasta 1911, cuando fija su residencia en Madrid.
Dios está azul. La flauta y el tambor 
anuncian ya la cruz de primavera.
¡Vivan las rosas, las rosas del amor, 
entre el verdor con sol de la pradera!
JRJ, «Mañana de la luz», Baladas del Monsurio
Al arruinarse su familia, Juan Ramón fue a vivir con los suyos a Moguer, en una modesta casa de alquiler en la calle de la Aceña. Se sentía solo y deprimido. Los niños se burlaban de él y lo llamaban «el Loco». Sintiéndose aislado e incomprendido, se recluye y escribe versos sin descanso. De estos años son los siguientes libros de poemas: Pastorales (1903-1905),Olvidanzas I. Las hojas verdes (1906-1907), Baladas de primavera (1907),Elegías I. Elegías puras (1907), Elegías II. Elegías intermedias (1908),Elegías III. Elegías lamentables (1908), La soledad sonora (1908), Poemas mágicos y dolientes (1909), Arte menor (1909), Poemas agrestes (1910-1911), Laberinto (1910-1911), Melancolía (1910-1911) y Poemas impersonales (1911). Estos libros sintetizan las preocupaciones, las ansias, la enfermedad, el goce, el erotismo soterrado de estos años del poeta. Algunos críticos han visto en ellos «el diario de un proceso psíquico, producto de una profunda crisis interior del poeta» (Graciela Palau, Vida y obra de JRJ.Madrid: Gredos, 1974, pág. 454).
¡Divina Poesía, tú sola me sostienes! 
¡Negros, sangrientos, trágicos, me asaltan los instantes…; 
pero tú entonces vienes 
y me regalas tu corona de diamantes! 
Como mujer curiosa, recorro con los ojos 
y con las manos la celeste pedrería…
¡Oh, cómo entre mis rojos 
duelos, fulge la polícroma fantasía!
JRJ, «A la poesía», Poemas mágicos y dolientes
Durante su estancia en Moguer continuó colaborando en revistas de poesía como Renacimiento, dirigida por Gregorio Martínez Sierra que comenzó en 1907, o Blanco y negro, Alma española La república de las letras.

1912

Juan Ramón decide marcharse a Madrid en diciembre y se aloja en la pensión Arizpe, en el número cinco de la calle de Villanueva. Allí conoce a Juan Guerrero Ruiz, quien sería su más fiel amigo y colaborador hasta que fue trasladado en 1928 a Valencia. Luego continuarían la amistad por correspondencia.
[Fotografía] La joven Zenobia.
La joven Zenobia.
Ve por primera vez a la que luego será su mujer, Zenobia Camprubí Aymar. Nacida en Malgrat (Barcelona) el 31 de agosto de 1887, era la única hija entre los cuatro vástagos del ingeniero español Raimundo Camprubí y de Isabel Aymar, puertorricense de padre neoyorkino. De natural muy alegre, Zenobia estaba siempre dispuesta a ayudar a los necesitados; se sentía atraída especialmente hacia los niños a quienes enseñó como voluntaria mientras su padre estaba destinado en Huelva.
Trabajaron juntos Juan Ramón y Zenobia en la traducción al español de la obra en inglés del poeta hindú Rabindranath Tagore y luego colaboraron en otras traducciones. Juan Ramón se enamoró perdidamente de ella.
Me parece que en usted ha tomado forma esa mujer que siempre me sonrió desde las estrellas. ¡Yo la he soñado a usted tantas veces! ¡Oh! ¡Gracias, Dios mío, gracias por esta bendición!
Cartas de ZC y JRJ. Monumento de amor
Durante este año escribe los siguientes libros: Domingos (1911-1912), El corazón en la mano (1911-1912), Bonanza (1911-1912), La frente pensativa (1911-1912) y Pureza (1912) en los que hay un ansia de superación de sus deseos carnales y de perfección, seguramente para merecer a la mujer que ama.

1913

Juan Ramón es invitado a vivir en la Residencia de estudiantes, como reconocimiento oficial por su labor como poeta. Allí estudió griego e inglés y dirigió las publicaciones de la Residencia, a instancias de su director, Jiménez Fraud. Ensayos, biografías, cuadernos con los trabajos de los residentes, y publicaciones de las lecturas que se daban en la Residencia estaban a cargo del poeta de Moguer. Para Juan Ramón los valores krausistas representados por el director de la Residencia y por Francisco Giner de los Ríos fueron reconocidos y asimilados en su poesía y en su forma de actuar.
D. Francisco (Giner), que era en vida un profesor máximo, era sobre todo un vividor de filosofía. Por eso su ejemplo, su contajio estaba en su persona más que ha quedado en su obra escrita que no fue lo fundamental en su vida.
JRJ, Seis textos inéditos, cit. por María Jesús Domínguez Sío en La pasión heróica (Madrid: Los libros de Fausto, 1994, pág. 62).

1914

La publicación de Platero y yo le trae fama internacional (Edición menor ilustrada por Fernando Marco, Madrid, Ediciones la Lectura,1914). Este libro, que al principio se pensó sólo para niños, puede entenderse como un retrato lírico de la niñez del poeta en Moguer. La escritura es de una exquisitez y belleza tales que el pueblo entero se transforma en un lugar idílico. El libro se traduce inmediatamente a numerosos idiomas. En 1953 las ediciones dePlatero y yo suman más de un millón de ejemplares:
¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino! Pasan a su lado todos los tropeles —los toros, las cabras, los potros, los hombres—, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado solo, sin contaminarse de impureza alguna. / / Esta flor vivirá pocos días, Platero, aunque su recuerdo podrá ser eterno. Será su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida. ¿Qué le diera yo al otoño, Platero, a cambio de esta flor divina, para que ella fuese, diariamente, el ejemplo sencillo y sin término de la nuestra?
JRJ, «La flor del camino», Platero y yo
Durante este año, en una época marcada por la concisión y la eliminación de todo aquello que no fuese esencial, escribe los siguientes libros de poesía que apuntan ya a la nueva época de Juan Ramón: Sonetos espirituales (1914-1915) y Estío (1915).

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