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lunes, 13 de mayo de 2013

AVOT YESHURUN 1904-1992







AVOT YESHURUN (1904). Nació en Vohlin, Ucrania. Se educó en Polonia y en 1925 arribó a Eretz Israel. Su poesía es difícil y trata de mostrar la realidad y sus contradicciones. 

Entre sus obras: 

Reen, 

Treinta páginas de Avot Yeshurún, 

Antología.

Avoth Yeshurún nació el día de Yom Kippur en 1904 en Niskhish, Ucrania. Su padre, Baruch, provenía de una familia de propietarios de molinos de harina. Su madre, Ryckelle (Rachel) era de origen rabínico. Yeshurún creció hablando yiddish. Cuando tenía cinco años, sus padres se mudaron a Krasnystaw en el este de Polonia. Él se fue para el Mandato Británico de Palestina en 1925, contra la voluntad de sus padres, que prefiere que se quede en Polonia. Inicialmente trabajó en la construcción, dragado pantanos y recogió la fruta, y más tarde trabajó en una fábrica de ladrillos y una impresora. En 1929, se unió a la Haganah, la milicia judía, que más tarde se convirtió en la Fuerza de Defensa de Israel. En 1934 se casó con Pesyah Justman. Su hija Helit nació en 1942. La familia de Jesurún, junto con la Krasnystaw 2000 Judios, fueron asesinados en campos de concentración Belzec en Polonia de hoy.


En 1967, Yeshurún recibió el Premio Brenner.
En 1979, fue el co-receptor (junto con Aharon Appelfeld) del Premio Bialik para la literatura. [1]
En 1992, fue galardonado con el Premio Israel, la poesía hebrea. [2]




COLECCIÓN

Yo colecciono todo lo que encuentro.
No todo lo que brilla es oro,
mas yo levanto todo lo que brilla.

En mi cajón hay una colección de desechos. 
Pedazos de metal, una llave sin paletas, 
clavos de dos puntas,
que yo recorro desde afuera,
como un rincón secreto,
que atraviesa como una flecha la frente.

Cuando estoy afuera, busco con mil ojos 
pedazos de níquel, cromo, hierro,
yo no sé de donde viene todo esto,
restos de huesos, pelos de pies, ¿de quién son?

Todo está tirado cuando paseo por las afueras. 
Disminuye el ansia por los coches,
se piensa en el camino,
una vuelta, trampa, hierro
que se desprende sin fuerzas.
Cada uno dice que es suyo,
cada uno me mira las manos.
No todo lo que brilla es oro.

Cada uno quiere ser coleccionista. 
Toda esa piltrafa, toda esa mezcla, 
todo ese destajo,
que forma parte de la colección.
Yo levanto todo lo que está tirado.


La Higuera

Esta es la higuera: una cabellera de ramera destrenzada
en el cruce del camino,
una abominación que sube a todas las salidas del sendero,
hasta convertirse los senderos que a ella guían en calzadas
del pastor solitario, del extraviado sediento....
Les da de beber el odre de sus brevas, los unta
de su miel maldiciente,
de su sangre amarilla..., ella manchada
de andrajos altivos.


Palmera

Esta tu altura se parece a un beduino
cuya pelambrara atrapan las manos del viento del cielo.
¡ Envía a tu siervo el viento, oh alucinadora...!
Vuela el viento de acá para allá en el crepúsculo.

Vi por los caminos puñados de tumbas
fugitivas de las huellas de aquel que levanta lo enterrado.
El es el único que sale de las fauces del silencio
y del polvo de las tumbas, de puntillas.

Su altura se parece a un beduino.
Su pelambrera está en manos de los vientos del cielo.
" No hay atardecer de lontananzas para la alucinadora",
dice el viento que sube del crepúsculo.



El Camello y El Muchacho

La arena de la tierra es pergamino cuya escritura tantea
la planta del pie avezada al  jeroglífico de las arenas.
Tu mano le era rienda y a joroba templo...
Ahora tus labios se consumen por los pies ligeros del
muchacho.

La voz del muchacho que subió a vestir tus oídos,
la misma voz que late y se funde lejos no sé dónde:
Quizá es solo ya un eco tardío,
latió hace mucho tiempo y se ha borrado.


¿Por qué aullarán, en la noche, los perros,
si allá, en la palmera, un viento remueve las palmas,
si el fuego del campamento se finge, para engaño,estrellas,
y la tienda, vuestra morada, un murciélago...?

Rezo una oración por vuestra alma, camello y muchacho,
por los dos que salieron con inocencia y no volvieron a la par,
pues el que hace señas ahora a la tormenta
se disfrazará en el camino para atrapar vuestra alma.


¿Y quién como tú,camello,para rendir el cuello,
quién como tú para elevarlo...?
Ahora inclinarás tus labios en oración temblorosa
por el alma del muchacho, que partió desnudo





















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