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lunes, 8 de abril de 2013
Simon Halkin 1898-1987
Simón Halkin (hebreo: שמעון הלקין) (nacido el 30 de octubre 1899, y murió el 1987) fue un poeta israelí, novelista, profesor y traductor.
Simón Halkin nació en Dovsk cerca de Rogachev (actualmente en Bielorrusia), entonces en el Imperio ruso en 1899. Emigró a Nueva York con su familia en 1914. Vivió y estudió en los Estados Unidos desde 1914 a 1932. Estudió en el Colegio Hebreo Unión y la Universidad de Columbia. En los EE.UU., fue profesor de literatura hebrea y de idioma. Trabajó como profesor de Inglés en Tel Aviv desde 1932 a 1939, pero luego regresó a Estados Unidos, para convertirse en profesor de literatura hebrea en el Instituto Judío de Religión en Nueva York. Él hizo su movimiento final a Israel en 1949, cuando sucedió a Joseph Klausner como profesor de literatura hebrea moderna y se convirtió en jefe del departamento de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Después de retirarse de la Universidad Hebrea se desempeñó como profesor de Estudios Judíos en el Seminario Teológico Judío de América. Tradujo William Shakespeare, Walt Whitman, Percy Bysshe Shelley, y otros escritores de Inglés en hebreo.
Escribió seis libros de poesía, dos novelas, varios cuentos y también la crítica literaria. Su libro más famoso de la poesía está en la isla (1946).
Halkin murió en 1987 en Jerusalén, Israel.
Algunos libros encontrados.
En seis días y en siete noches, 1929.
Baruq ben Neria, 1934.
Sobre la ruina, 1946.
El paso del Yaboq, 1966.
Lo transitorio y lo fijo, 1942. Critica
Literatura hebrea moderna: Tendencias y valores, 1950.
Dos de sus poemas encontrados, y traducidos
Tarsis
La elegía no contristará su voz en un torrente de luz meridional,
ni siquiera velada por una nube fina,suelta,como ceniza
rala.
¿Por qué entonces alborotas,corazón, dentro de mí,
al tramontar mi día,
y demandas un arranque brioso de cántico llorador,
horadante como una flauta?
Lejos,en el extremo de la tierra, se deshacen los años.
Corazón de mi corazón, ¿por qué despiertas antes de
enmudecer completamente?
La canícula de junio rechaza a un mar enfermo y lo
espanta,
los musgos se desnudan sobre el diente de un peñasco
arrugado.
Aquí, en la luz de un atardecer mágico,Jonás corre hacia
el barco,
tropezando delante de un Dios que da sed y no abreva,
como un pez que sacaron con anzuelo y boquea hacia
el mar,
pero que no jiende su cabeza extenuada en la roca:
¡0h, hechizado corazón, que esperas aún a Tarsis en la
boca misma del abismo!
Tarsis mía, ¿por ventura no existes ahora, en este
instante?
¿No reza en este instante el bosque de tus pinos por mi?
Un lobo escuálido, por la nieve espesa, en el invierno
de alas negras,
yerra,ladera tras ladera, con tal desespero que no aúlla.
Y cuando el verano en ti estalle,yo, melancólico siempre
y extranjero,
volveré al frío de tu seno con la bandada de grullas
que,desde lejos,otean el junco murmurador de tus lagos
y retornan.
Soldados en el tren
Inclinadas,sencillas,las gavillas se abrazan
como días de la infancia.
El bosque retrocede esparciendo los campos
como reses mudas.
En el tren, hacinados los cráneos, los soldados
pasan extraños a la mies.
Ajenos al campo,paridos tal vez así,
hay en sus ojos un silencio indiferente.
Remotos del campo, su mirada no acaricia,
no topa la bondad de la mies.
Desde lejos viene un olor de matanza.Pero el campo
compasivo
exhala su bálsamo mejor.
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