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martes, 2 de abril de 2013

Israel Efrat 1891-?

Nacio en Ostrog, Polonia,en 1891. Estudios en una academia judía
de Lituania. Emigrado a Estados Unidos en 1905.
En 1955 se radica en Israel.Fue primer rector de la Universidad
de Tel-Aviv.
Publico,en hebreo y en inglés, artículos sobre filosofía antigua
y medieval.

Titulos:

Los Wigwamines silenciosos, 1933 sobre los indios americanos.
Oro, 1942.
Nosotros somos la generación, 1945.
Te recuerdo, 1950.
Destino y repentinidad, 1954.

Traducio obras de Shakespeare al Hebreo y poemas de Bialik
al ingles.

Unos Poemas encontrados, de Israel Efrat

Noche en Jerusalen

Jerusalén se levanta en la noche
como si alguno sobre su cabeza la montara
y con ella caminase profundo entre estrellas.
¡Mira! Allá oscida un racimo de estrellas
contra un ventano, cerca del tejado.

El ventano se abre bruscamente
y un hombre demacrado
alarga la mano y corta el racimo a navaja.

Y toda la noche,sentado,come estrellas,
come y desecha la piel y los granitos en un plato.
Y relucen sus dedos y su boca.


                  II

Ahora es el silencio del fin de la vigilia:
sonora sube la pisada de un hombre.

ahora cualquier piedra de la calle
despierta al pie que la tropieza
cual la tecla de un piano.

Mi oído persigue la música
de un paso que se aleja.

¡Chitón Campanas, campanillas de oro
en los vuelos del gabán de algún hombre.

En el silencio de las vigilias,
todo hombre es un sacerdote,
toda Jerusalén un templo.



El Hombre NO Viene



El hombre no viene todo entero o de un golpe
al sitio que el anhelo le traza
cual destino, meta de sus caminos. Viene
muchas veces y mucho, antes de venir.


¿Qué temor oculto le asalta al llegar,
antes de que la flecha plateada, de volar sibilante,
rebote al herir el blanco, y se convierta,
con el vaivén del ímpetu infundido,en péndulo
sobre la tierra y el mar? Así, yendo y volviendo,
abrazando el instante en el centro de un lugar,
él se avecina por igual a sus dos lontananzas,
o profundizando algo más y poniéndose la máscara,
dista por igual de sus inmediaciones.
¡Ay,ay, cómo lucha el anhelo por sobrevivir!...
Entonces el hombre así va haciendo su mudanza poco
a poco,
en un viaje acarrea el pan y la sal,en otro un reloj
de pared,
luego un armario que le agobia la espalda.
Y entre tanto hay partes suyas que sollozan
tanto aquí como allá,
hasta la noche del Yaboq y de los asuntos triviales.
Entonces el desgraciado levanta su barba a los cielos:
"Mira lo que pasa, mira la flecha sibilante...."
Y compasivo el ángel le golpea en el muslo.


Visita

Vine en visita breve a mí mismo,
a una ciudad cuyas calles eran mis días de ayer.

Tiré de la campanilla de mi casa
y el hombre que salió a abrir no era yo.

Turbado me dije: "Tal vez esté en un banco,
en el jardín,con el vecino.

O sentado en el mirador,inclinado hacia adelante,
mirando los barcos que se van."

Pero ni en el jardín encontré,ni en la calle,
al que ayer mismo aquí estaba.

No quedaba la más tenue reliquia,
tal un escrito de tiza por que pasan el trapo.

Me sacudió un escalofrío:
qué pronto el hombre se borra...

Todo el aire chispeaba de lágrimas,
solo eso queda.



























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