CONCLUSIÓN
A- Del buen uso de los mitos como etapas de la humanización del hombre
Todos los pueblos, incluso antes del descubrimiento de la escritura, han elaborado tradiciones orales, que descansan a veces en acontecimientos reales, pero que tienen el denominador común de dar una justificación a menudo poética de sus orígenes, de su organización social, de sus prácticas culturales, de las fuentes del poder de sus jefes o de los futuros proyectos de la comunidad.
Estos grandes mitos jalonan la epopeya de la humanización del hombre, expresando, por el relato de las proezas de un dios o de un ancestro legendario. Los grandes momentos del levantamiento del hombre que toma conciencia de sus poderes y de sus deberes, de su vocación a la superación de su condición presente, a través de imágenes concretas, nacidas de su experiencia o de sus esperanzas; proyecta un estado último de futuro donde se cumplirían todos sus sueños de felicidad y de salud.
Para no citar más que algunos ejemplos tomados de los diversos continentes, el Ramayana de la India nos da, a través del relato de las pruebas y las victorias de su héroe Rama y de su esposa Sita, la más elevada imagen del hombre y de la mujer, su sentido del honor, de la fidelidad a las exigencias de una vida sin tacha. El nombre mismo del héroe Rama es parecido al del Dios: Ram. La potencia del mito es tal, más allá del relato, que ha inspirado durante milenios la vida de los pueblos elevando una imagen grandiosa del hombre en el horizonte de su vida. Siglos después la versión de Valmiki, reuniendo por escrito las más bellas tradiciones orales, el poeta Tulsidas, en el siglo XV, volvió a escribir el Ramayana en función de una visión mística más profunda, el poema siempre inacabado de la ascensión humana, y cuando, al morir, Gandhi bendijo a su asesino, fue el nombre de Ram el último que salió de sus labios.
Se puede decir lo mismo del Mahabaratha, que culmina en el Bhagavad Gita, donde el príncipe Arjuna se plantea, en plena batalla de Kurukshetra, la cuestión última del sentido de la vida y de sus combates.
En otra civilización, es decir en otra concepción de las relaciones del hombre con la naturaleza, con los otros hombres y con Dios, encontramos La Ilíada, cuyas tradiciones orales populares se atribuyen a un autor que les dio forma escrita: Homero (como Valmiki para el Ramayana). Este proyecta la imagen más elevada que se puede concebir del hombre, a través, por ejemplo, del personaje de Héctor al marchar predestinado hacia la muerte como un paso inexorable para la salud de su pueblo.
De igual forma el Prometeo de Esquilo llegará a ser, más de dos milenios después, en el siglo XX, con el Prometeo Desencadenado de Shelley, el símbolo eterno de la grandeza de las luchas liberadoras, como la llamada de Antígona a las leyes no escritas cuyo eco no ha cesado de retener en la cabeza y en el corazón de todos los que pretenden vivir por encima, más alto que las escrituras, los poderes y las leyes.
Desde las grandes epopeyas iniciáticas de Africa como las del Kaydara, con las que, al hacerlas pasar de la tradición oral a la obra escrita, Hampate Ba se ha convertido en el Homero o el Valmiki de Africa, hasta los autores anónimos del éxodo de las tribus Aztecas, o como Goethe en quien maduró, durante su vida entera, Fausto, el mito de todos los deseos del siglo XIX europeo, o como Dostoievski al describir, con su novela El idiota, bajo los rasgos del príncipe Muichkine, una nueva versión de la vida de Jesús, rompedor de todos los ídolos de la vida moderna, semejante a esta otra vida de Jesús a través de las aventuras de Don Quijote, el caballero Profeta, topando sin debilitarse con todas las Instituciones de un siglo que veía nacer el reino nuevo del dinero, donde una generosidad sin temor y sin reproche no podía conducir más que a la irrisión y al fracaso.
Estos no son más que algunos ejemplos de esta Leyenda de los siglos con los que sueña una vez más la utopía de los hombres.
Su conjunto constituye la verdadera historia santa de la humanidad, la Historia de la grandeza del hombre, afirmándose, incluso a través de sus tentativas frustradas, para superar las costumbres y los poderes.
Lo que se llama La Historia, está escrita por los vencedores, los amos de los imperios, los generales devastadores de la tierra de los hombres, los saqueadores financieros de las riquezas del mundo sometiendo el genio de los grandes inventores de la ciencia y de la técnica a su obra de dominación económica o militar.
De éstos, sus vestigios nos han quedado inscritos en los monumentos de piedra, en fortalezas, en los arcos de triunfo, en los palacios, en los escritos panegíricos, en sus imágenes cinceladas en la piedra, como en Karnak, franja dibujada de las ferocidades de Ramsés, o en las memorias apologéticas de los cronistas como Guibert de Nogent, cantor de las Cruzadas, o en las memorias de los rapaces de la dominación, como la Guerra de las Galias de Julio Cesar, o el Memorial de Santa Elena donde Napoleón se vanagloria, con la pluma complaciente de Las Cases, de las hazañas por las que dejó una Francia más pequeña que la que él había encontrado.
Esta Historia no desdeña, de paso, poner a su servicio los mitos, encadenándolos a su carro victorioso.
B- El mito disfrazado de historia y su utilización política
La lectura de este libro, Los mitos fundacionales del Estado de Israel no debe crear ninguna confusión, ni religiosa ni política.
La crítica de la interpretación sionista de la Thora, y de los libros histó ricos (especialmente los de Josué, Samuel y los Reyes) no implica, en absoluto una infravaloración de la Biblia y lo que ella ha revelado, incluso, sobre la epopeya de la humanización y la divinización del hombre. El sacrificio de Abraham es un modelo eterno de la superación por el hombre de sus morales provisorias y de sus frágiles lógicas en el nombre de valores incondicionales que los relativizan. Lo mismo que el Exodo ha quedado como el símbolo del desarraigo de todas las servidumbres, de la llamada irresistible de Dios a la libertad.
Lo que nosotros rechazamos, es la lectura sionista, tribal y nacionalista, de estos textos, reduciendo la idea gigante de la Alianza de Dios con el hombre, con todos los hombres, y su presencia en todos, y sacando de ello la idea más maléfica de la Historia de la humanidad: la del pueblo elegido por un Dios parcial y partidista (y en consecuencia un ídolo) que justifica por adelantado todas las dominaciones, las colonizaciones y las matanzas. Como si, en el mundo, no hubiera existido más Historia Sagrada que la de los Hebreos.
De mi demostración, de la que ningún eslabón ha sido aportado sin precisar la fuente, no se desprende para nada la idea de la destrucción del Estado de Israel sino simplemente su desacralización: esta tierra, más que ninguna otra, no fue nunca prometida sino conquistada, igual que Francia, Alemania o los Estados Unidos en función de las correlaciones de fuerzas históricas de cada siglo.
No se trata de rehacer indefinidamente la Historia a canonazos, sino simplemente exigir, para todos, la aplicación de una Ley Internacional que ponga fin a las relaciones de la ley de la selva.
En el caso particular del Oriente Próximo, se trataría simplemente de aplicar las decisiones de reparto adoptadas por la O.N.U. después de la Segunda Guerra Mundial y la resolución 242, que excluye a la vez la destrucción paulatina de las fronteras de los países vecinos y la captación de sus aguas, y la evacuación de los territorios ocupados. La implantación, en las zonas ilegalmente ocupadas, de colonias protegidas por el Ejercito israelí y el armamiento de los colonos. Es la perpetuación, de hecho, de una ocupación que hace imposible una verdadera paz y una cohabitación pacífica y duradera de dos pueblos iguales e independientes, paz que estaría simbolizada por el respeto mutuo, sin pretensión a una posesión exclusiva de Jerusalén, lugar de reencuentro de las tres religiones abrahámicas.
Tampoco la crítica del mito del holocausto es una contabilidad macabra del número de víctimas. Aunque no hubiera habido más que un solo hombre perseguido por su fe o por su orígen étnico, no hubiera dejado de ser un crimen contra toda la Humanidad.
Pero la explotación política, por una nación que ni siquiera existía cuando fueron cometidos los crímenes, las cifras arbitrariamente exageradas para intentar demostrar que el sufrimiento de unos no tenía parangón con el de todos los demás, y la sacralización (por el propio léxico religioso, el de holocausto) tiende a tratar de hacer olvidar genocidios más feroces.
Los mayores beneficiarios han sido los sionistas, teniéndose por las víctimas exclusivas; creando, a pasos agigantados, un Estado de Israel, y, a pesar de los 50 millones de muertos de esa guerra, haciéndose las víctimas casi únicas del hitlerismo, y colocándose, a partir de aquí, por encima de cualquier Ley para legalizar todas sus exacciones exteriores o interiores.
No se trata, en modo alguno, de acusar de mala fe a los millones de personas honestas que han creído lo que se les ha explicado. Durante más de un milenio (desde el siglo IV al Renacimiento) los cristianos piadosos creyeron en la donación por Constantino de los Estados del Papa al Pontífice romano. La mentira reinó mil años.
Mi propia abuela vio, con sus propios ojos, como miles de personas de buena fe, elevarse una Cruz de sangre hacia el cielo en la noche del 2 de agosto de 1914. Lo creyó hasta su muerte.
El presente libro no tiene más objeto que proporcionar a todos, los elementos que les permitan juzgar los daños de una mitología sionista que, sostenida incondicionalmente por los Estados Unidos, ha engendrado ya cinco guerras y constituye, por la influencia que ejerce su lobby sobre la potencia norteamericana y por ello, sobre la opinión mundial, una amenaza permanente para la unidad del mundo y de la paz.
C - Los falsarios y la historia crítica
Finalmente, he tratado de aportar, hasta la más mínima información, la fuente y la prueba de mis afirmaciones para separarme radicalmente de todos los falsarios destinados a arrojar descrédito sobre una religión o una comunidad, y de concitar contra ella el odio y la persecución.
El modelo de este género de infamia son Los Protocolos de los Sabios de Sión, de los que, en mi libro: Palestine, terre des messages divins, he demostrado ampliamente (400) los métodos policiales de fabricación basándome para ello en la irrefutable demostración que hizo Henri Rollin, en 1939, en L `Apocalypse de notre temps (401) que Hitler mandó destruir en 1940 porque aniquilaba uno de los instrumentos favoritos de la propaganda antijudía de los nazis (402).
Henri Rollin desenterró los dos plagios a partir de los cuales fueron fabricados los libelos por la policía del Ministro ruso del Interior, Von Plehve, a comienzos del siglo.
1·- Un panfleto escrito en Francia, en 1864, por Maurice Joly contra Napoleón III: Dialogue aux enfers entre Montesquieu et Machiavel, del que reproduce, párrafo por párrafo, todas las críticas dirigidas contra la dictadura del Emperador y que pueden ser aplicadas a cualquier política de dominación.
2·- Un ensayo dirigido, por un emigrado ruso, Ilya Tsion, contra el Ministro de Hacienda ruso, el conde de Witte, titulado: Où la dictadure de M. Witte conduit la Russie (1985) que, a su vez, era un plagio de los libelos dirigidos anteriormente, en 1789, contra el Sr. de Calonne, y que puede aplicarse a todas las vinculaciones de los Ministros de Hacienda con las Bancas Internacionales. En este caso concreto, era un ajuste de cuentas de Von Plehve contra Witte, a quien odiaba.
Daba así pie, a los sionistas y a los israelíes, para denunciar cualquier crítica de su política en el Oriente Próximo y de sus grupos de presión en el mundo, por asimilarles a este trabajo de falsificadores.
Es por lo que, con riesgo de sobrecargar y fatigar a un lector con demasiadas prisas para llegar a las conclusiones sin pasar por el trabajo, a menudo fastidioso de las pruebas, no hemos avanzado ninguna tesis sin dar sus fuentes.
Resumamos lo que la historia crítica puede decir, sin sacralizarla con unos mitos puestos al servicio de una política.
A partir de su ideología racista, Hitler, desde sus primeras manifestaciones políticas, tomó a los judíos como blanco así como a los comunistas. Sus primeros pretextos, en la lucha contra los judíos, eran por otra parte contradictorios: de una parte pretendía que la Revolución comunista de Octubre era la obra de los judíos que amenazaba a Europa con instaurar en ella el comunismo, con la complicidad judía, y desarrollaba el tema del judeo-bolchevismo, como la encarnación del comunismo mundial y, al mismo tiempo, denunciaba a los judíos como la encarnación del capitalismo mundial.
El programa del Partido Nacionalsocialista proclamaba ya: un judío no puede ser un compatriota (403).
Excluyendo con ello de la Nación alemana a algunos de sus hijos más gloriosos en todos los campos de la cultura, de la música a la ciencia, con el pretexto de que eran de religión judía, y confundiendo adrede la religión y la raza.
A partir de esta monstruosa exclusión, que reniega del poeta Heine, y expulsaba al gigante Einstein, definía, desde 1919, en una carta del 16 de septiembre a su amigo Gemlich, lo que el llamaba ya su fin último (letzter Ziel) el alejamiento de los judíos. Este fin último permanecerá con él hasta su muerte, como la lucha contra el bolchevismo, en la que se estrellará.
Este alejamiento de los judíos, una de las constantes de su política, adoptará diversas formas según las vicisitudes de su carrera.
Desde su llegada al poder, el Ministro de Economía firmó con la Agencia Judía (sionista) el Acuerdo del 28 de agosto de 1933. Acuerdo que favorecía el traslado (Haavara en hebreo) de los judíos alemanes a Palestina (404).
Dos años más tarde, las Leyes de Nuremberg del 15 de septiembre de 1935, dieron valor legislativo a los artículos 4 y 5 del Programa del Partido, formulado en Munich el 24 de febrero de 1920, sobre la ciudadanía del Reich y la defensa de la sangre (igual que los Reyes Católicos de España lo habían hecho en el siglo XVI, bajo el pretexto de la limpieza de sangre contra los judíos y los moros), inspirándose el uno y los otros en el ejemplo de Esdrás y de Noemí en laBiblia. Estas Leyes permitían excluir a los judíos de los puestos administrativos del Estado y de los puestos rectores de la sociedad civil. Estas Leyes prohibían los matrimonios mixtos y otorgaban a los judíos el estatuto de extranjeros.
La discriminación iba pronto a llegar a ser más salvaje en 1938, con la Noche de los cristales rotos, a raíz de un pretexto.
El 7 de noviembre de 1938, el Consejero de la Embajada alemana en París Von Rath, era asesinado por un joven judío llamado Grynspan.
El suceso, orquestado por la prensa nazi, desencadenó, en la noche del 9 al 10 de noviembre, una verdadera caza al judío, el pillaje y el saqueo de sus comercios, la rotura de sus escaparates (de donde le viene el nombre de la noche de cristal)
El balance fue siniestro:
Pillaje y destrucción de 815 tiendas, 171 casas y 276 sinagogas, más otros 14 monumentos de la comunidad judía, detención de 20.000 judíos, 7 arios, 3 extranjeros, con 36 muertos y 36 heridos (405).
No se trataba de una reacción pasional del pueblo alemán, sino de un progrom organizado por el Partido nazi. Como testimonio el informe del Juez Supremo del Partido Nacionalsocialista, Walkter Buch, encargado de la investigación (406) que debía juzgar a los 174 miembros del Partido arrestados desde el 11 de noviembre por orden de Heydrich por haber organizado este progrom y haber participado en él.
Pero, entre los 174, no figuraban más que cuadros subalternos del Partido.
El Gobierno (con la excepción de Goebbels que aprobaba el crimen) y el propio Führer lo desaprobaron. Pero esto no excluye la hipótesis de directrices venidas desde lo alto. Tanto más cuanto que Goering promulgó pronto tres Decretos agravando la discriminación.
- el primero afectaría a los judíos alemanes a los que se imponía una sanción colectiva de un billón de marcos (407).
- el segundo excluía a los judíos de la vida económica alemana (408).
- el último decidía que las compañías de seguros pagarían al Estado, no al interesado judío, el reembolso de los daños causados a aquel durante la Noche de Cristal (409).
La comparación de los pretextos y los métodos para acabar con los judíos en Alemania y con los árabes en Palestina es elocuente: en 1982 un atentado se cometía en Londres contra un diplomático israelí. Los dirigentes israelíes lo atribuyeron inmediatamente a la O.L.P. e invadieron el Líbano para destruir las bases de la O.L.P., causando 20.000 muertos. Beghin y Ariel Sharon, como en otros tiempos Goebbels, tuvieron su Noche de Cristal con un número muy superior de víctimas inocentes.
La diferencia está en el pretexto del desencadenante de la invasión del Líbano proyectada por los dirigentes israelíes desde hacía mucho tiempo. El 21 de mayo de 1948 Ben Gurión escribe en su Diario:
El talón de Aquiles de la coalición árabe, es el Líbano. La supremacía musulmana en este país es artificial y puede fácilmente ser invertida; un Estado cristiano debe ser instaurado en este país. Su frontera sur sería el río Litani (410).
El 16 de junio, el General Moshé Dayan precisó el método:
Todo lo que nos falta por encontrar, es un oficial, aunque fuera un simple capitán. Sería preciso ganarle para nuestra causa, comprarle, para que aceptase declararse como el salvador de la población maronita. Entonces, el Ejército israelí entraría en el Líbano, ocuparía los territorios donde aquel establecería un régimen cristiano aliado de Israel, y todo marcharía sobre ruedas. El territorio del sur del Líbano sería totalmente anexionado a Israel (411).
Lo que hace aún más odioso el crimen del Líbano, desde su principio mismo (dejando aparte las matanzas perpetradas ante los ojos de Sharon, y preparadas gracias a él) es el pretexto mismo que no pudo ser imputado a la O.L.P.
La Sra. Thatcher aportó ante la Cámara de los Comunes la prueba de que este crimen fue obra de un enemigo declarado de la O.L.P. Poco después de la detención de los criminales y en vista de la investigación policial, declaró: Sobre la lista de personalidades a abatir, encontrada a los autores del atentado, figuraba el nombre del responsable de la O.L.P. en Londres Esto prueba que los asesinos no tenían, como lo ha pretendido Israel, el apoyo de la O.L.P No creo que el ataque israelí sobre el Líbano sea una acción de represalia derivada de este atentado: los israelíes han encontrado en él un pretexto para reabrir las hostilidades (412).
La situación de los judíos, tras la Noche de Cristal, era cada vez más dramática. Las democracias occidentales reunieron la Conferencia de Evian en 1938, a la que acudieron 33 países (la U.R.S.S. y Checoslovaquia no estuvieron representadas; Hungría, Rumania, Polonia no enviaron más que observadores para preguntar como se podrían deshacer de sus propios judíos).
NOTAS
352. Proposición de Ley (p. 5). Informe n· 1296, anexo al atestado de la sesión del 26 de abril de 1990.
353. Diario oficial del 22 de junio de 1991, p. 3571. Debates parlamentarios, 2a sesión del 21 de junio de 1991.
354. Bernard-Henri Lévy. L'Idéologie française. Grasset, 1981, p. 61, 92 y 125.
355. De Gaulle, Le Monde, 9 de julio de 1990.
356. De Gaulle, Mémoires I, p.389.
357. De Gaulle, Mémoires I, p. 130.
358. De Gaulle, Mémoires I, p. 107.
359. De Gaulle, Mémoires I, p. 388, en Brazzaville.
360. De Gaulle, Mémoires I, p. 74.
361. De Gaulle, Mémoires I, p. 342.
362. De Gaulle, Mémoires I, p. 394.
363. De Gaulle, Mémoires III, p. 301.
364. De Gaulle, Mémoires III, p. 442.
365. De Gaulle, Mémoires III, p. 494.
366. Le Monde, miércoles 22 de septiembre de 1982, p. 2.
367. Y. Leibowitz: Israël et Judaïsme, Desclée de Brouwer, 1993, p. 113 (capítulo sobre las fuentes del antisemitismo).
368. Le Méridional. Lunes 14 de mayo de 1990.
369. Var Matin magazine, del lunes 15 de abril de 1995. Artículo de los reporteros Michel Letereux y Michel Brault.
370. del mismo artículo de Var Matin, del lunes 15 de abril de 1995.
371. Israel Shalak, Le Racisme de l'Etat d'Israël, p. 152 y ss.
372. Los estudiantes de la Organización socialista israelí: Matzpen. P. O. Box 2234. Jerusalén.
373. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 262.
374. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 263.
375. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 268.
376. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 272.
377. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 282.
378. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 283.
379. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 286.
380. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 284.
381. The Israeli Economist de septiembre de 1967, n· 9.
382. Según las estadísticas de la O.N.U. aparecidas en La corriente internacional de capitales a largo plazo y las donaciones públicas (1951-1959), citadas por Georges Corm en les Finances d'Israël (IPS, 1968).
383. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, Ed. Economic. París 1982.
384. T. Stauffer, Christian Science Monitor, del 20 de diciembre de 1981.
385. Michel Bar Zohar: Ben Gurion, le prophète armé, Ed. Fayard, París, 1966, Capitulo 27.
386. State of Israel Bonds, Jerusalem-NewYork, Americ. Jewish Yearbook, 1972, p. 273; 1978, p. 205; 1980, p. 153.
387. Statistical abstract of Israel (annuel) y Bank of Israel, Annual reports.
388. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, p. 76.
389. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, p. 79
390. Hasta 1977: Trésor, Division des échanges extérieurs. De 1978 a 1981. Embajada de los Estados Unidos
(Tel-Aviv).
391. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. Publicado en hebreo, en Jerusalén, en 1987 y traducido al francés,
por las Editions Desclée de Brouwer en 1993.
392. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 255.
393. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
394. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
395. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
396. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 31.
397. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 225.
398. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 226.
399. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 253.
400. Roger Garaudy, Palestine, terre des messages divins, p. 206 a 214.
401. Henri Rollin, L'Apocalypse de notre temps, Gallimard 1939.
402. Reedición, Allia 1991.
403. Partido Nacionalsocialista 1708.
404. Broszat, Jacobsen, Krausnick: Anatomie des S. S. Staates, Munich. 1982. vol. II, p. 263.
405. Informe de Heydrich a Goering de fecha 11 de noviembre de 1938, Nur. T. IX p. 554. Documento reconocido como auténtico por Goering y los demás acusados.
406. Documento del Partido Nacionalsocialista (P.S.) 3063 que lleva la fecha del 13 de febrero de 1939, Nur. T.
XXXII, p. 29.
407. P. S. 1412 Reichsgesetzblatt 1938, parte I, página 1579.
408. P. S. 2875. Reichsgesetzblatt 1938, parte I, página 1580.
409. P. S. 2694. Reichsgesetzblatt 1938, página 1581.
410. Michael Bar Zohar. Ben Gourion. Le Prophète armé. p. 139.
411. Journal del antiguo Primer Ministro de Israel, Moshé Sharett, publicado en hebreo en 1979.
412. International Herald Tribune, del 8 de junio de 1982.
353. Diario oficial del 22 de junio de 1991, p. 3571. Debates parlamentarios, 2a sesión del 21 de junio de 1991.
354. Bernard-Henri Lévy. L'Idéologie française. Grasset, 1981, p. 61, 92 y 125.
355. De Gaulle, Le Monde, 9 de julio de 1990.
356. De Gaulle, Mémoires I, p.389.
357. De Gaulle, Mémoires I, p. 130.
358. De Gaulle, Mémoires I, p. 107.
359. De Gaulle, Mémoires I, p. 388, en Brazzaville.
360. De Gaulle, Mémoires I, p. 74.
361. De Gaulle, Mémoires I, p. 342.
362. De Gaulle, Mémoires I, p. 394.
363. De Gaulle, Mémoires III, p. 301.
364. De Gaulle, Mémoires III, p. 442.
365. De Gaulle, Mémoires III, p. 494.
366. Le Monde, miércoles 22 de septiembre de 1982, p. 2.
367. Y. Leibowitz: Israël et Judaïsme, Desclée de Brouwer, 1993, p. 113 (capítulo sobre las fuentes del antisemitismo).
368. Le Méridional. Lunes 14 de mayo de 1990.
369. Var Matin magazine, del lunes 15 de abril de 1995. Artículo de los reporteros Michel Letereux y Michel Brault.
370. del mismo artículo de Var Matin, del lunes 15 de abril de 1995.
371. Israel Shalak, Le Racisme de l'Etat d'Israël, p. 152 y ss.
372. Los estudiantes de la Organización socialista israelí: Matzpen. P. O. Box 2234. Jerusalén.
373. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 262.
374. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 263.
375. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 268.
376. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 272.
377. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 282.
378. Nahum Goldman: Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 283.
379. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 286.
380. Nahum Goldman Autobiographie. Ed. Fayard, París 1969, p. 284.
381. The Israeli Economist de septiembre de 1967, n· 9.
382. Según las estadísticas de la O.N.U. aparecidas en La corriente internacional de capitales a largo plazo y las donaciones públicas (1951-1959), citadas por Georges Corm en les Finances d'Israël (IPS, 1968).
383. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, Ed. Economic. París 1982.
384. T. Stauffer, Christian Science Monitor, del 20 de diciembre de 1981.
385. Michel Bar Zohar: Ben Gurion, le prophète armé, Ed. Fayard, París, 1966, Capitulo 27.
386. State of Israel Bonds, Jerusalem-NewYork, Americ. Jewish Yearbook, 1972, p. 273; 1978, p. 205; 1980, p. 153.
387. Statistical abstract of Israel (annuel) y Bank of Israel, Annual reports.
388. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, p. 76.
389. Jacques Bendélac: Les Fonds extérieurs d'Israël, p. 79
390. Hasta 1977: Trésor, Division des échanges extérieurs. De 1978 a 1981. Embajada de los Estados Unidos
(Tel-Aviv).
391. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. Publicado en hebreo, en Jerusalén, en 1987 y traducido al francés,
por las Editions Desclée de Brouwer en 1993.
392. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 255.
393. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
394. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
395. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 182.
396. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 31.
397. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 225.
398. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 226.
399. Yeshayahou Leibowitz, Israël etJudaïsme. p. 253.
400. Roger Garaudy, Palestine, terre des messages divins, p. 206 a 214.
401. Henri Rollin, L'Apocalypse de notre temps, Gallimard 1939.
402. Reedición, Allia 1991.
403. Partido Nacionalsocialista 1708.
404. Broszat, Jacobsen, Krausnick: Anatomie des S. S. Staates, Munich. 1982. vol. II, p. 263.
405. Informe de Heydrich a Goering de fecha 11 de noviembre de 1938, Nur. T. IX p. 554. Documento reconocido como auténtico por Goering y los demás acusados.
406. Documento del Partido Nacionalsocialista (P.S.) 3063 que lleva la fecha del 13 de febrero de 1939, Nur. T.
XXXII, p. 29.
407. P. S. 1412 Reichsgesetzblatt 1938, parte I, página 1579.
408. P. S. 2875. Reichsgesetzblatt 1938, parte I, página 1580.
409. P. S. 2694. Reichsgesetzblatt 1938, página 1581.
410. Michael Bar Zohar. Ben Gourion. Le Prophète armé. p. 139.
411. Journal del antiguo Primer Ministro de Israel, Moshé Sharett, publicado en hebreo en 1979.
412. International Herald Tribune, del 8 de junio de 1982.
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