Un revuelto, titánico oleaje.
Y la danza convulsa se detuvo.
Y se erigió supremo el corifeo
es como agudo,vertical,purísimo.
Cuajado quedó el ímpetu,la cólera,
la soberbia de siglos y de entrañas.
Oh plenitud lograda, oh feria atónita
en un solo color de los colores:
el tostado de gloria, amor de mina,
robador de levantes y ponientes,
sol hecho roca,tierra,hoguera dura.
Y abajo,onda,la mar:lenguas saladas
de sus calas lamiendo, alborotando,
cantándole su amor a prometeos,
acariciando,consolando a andrómedas,
ciñéndole su flanco a una sirena,
desesperada de alcanzar de nuevo
su resbalada piel y escama, víctima
de una venganza atroz.
¿Por aquí anduvo
Ulises,escaló esos picos,quiso
pisar las huellas de aquel divino Herakles
que ensayó en estas peñas sus membrudos
brazos para su empresa tenebrosa?
Más de una esquirla,islote, acantilado
sueñan aún sus uñas,garras, músculos.
Oh potencia del ser,del testimonio,
de la afianza en peso y en raíces
de su bloque total. Cesó la brama o música,
el vértigo de Gea parturienta,
y al aplacarse furias,rayos,brasas,
cada hermana en cadena de azul coreografía
quedó viva en su murte y color tierra.
Tierra áspera,espejo al sol que ronda,
metalurgia sagrada en piel expuesta,
trasminadora de la sangre ciega
de esclavos, siglo a siglo,
arrastrándose en torvas galerías.
Mas de nada sabe de ella
la inocente armonía que invisible mano
ordenó para siempre, siempre nueva,
virgen siempre,girándose a sí misma.
Por las noches de luna,la enamoradora,
hechizando,derramando, untando
la sierpe inmensa de la mar morada,
se acuesta y hierve y entre sus sueños contempla
la danza enorme de las cumbres,
masas que crecen cada vez más altas,
vistas desde su foso.
Y por amor de ella, de la mar o espejo,
vuelven a remecerse en ondulante, silencioso coro,
al resón besador de sus espumas.
Amor de monte y mar.
Vida,vida. Atalaya. Excelsitud del Sur.
Cabo de Gata,
puerta de Hesperia,gozne del Sureste
-mi mapa del Colegio y yo cantando
los nombres de los Cabos,
el puntero en la mano y prohibido tocar
su oloroso brillo-.
¿Qué imaginaba un niño de seis años
ante esa Gata misteriosa,huraña?
Cabo de Gata hoy, luz de poniente,
esteros de salinas,reflejos,láminas
de un rojo sordo,tabaco oscuro que va a negro
junto al blanco ya fantasmal de la sal que se enfría.
Y Venus candidísima en el cielo.
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